Rosácea y Ejercicio

La rosácea es un enrojecimiento e inflamación de la piel, que afecta principalmente al rostro. Al principio se ve como un rubor, pero puede llegar a convertirse en pápulas y pústulas.

Hay una predisposición a la rosácea en los adolescentes y adultos jóvenes, debido a antecedentes familiares o por causa de medicamentos contra el acné o productos para el cuidado de la piel, como: Jabones, Limpiadores, Astringentes, etc. Si no se trata adecuadamente con un Dermatólogo Especializado, la rosácea progresa, y en casos graves, puede ocasionar una desfiguración facial severa.

Sin embargo, éste artículo está dirigido a personas diagnosticadas con rosácea que como saben, hay muchos cuidados especiales y prácticamente debes cambiar tu estilo de vida en muchos aspectos; todo aquello que suponga aumentar la temperatura corporal tiene el potencial de exacerbar la rosácea o provocar un brote. Y el ejercicio es una de ellas.

Esto no significa que si sufres de rosácea debas evitar completamente el ejercicio o volverte sedentario. La clave está en evitar que la temperatura corporal se eleve en exceso; hacer deporte en ambientes frescos y evitar llegar a sudar mucho, con intervalos más cortos de entrenamiento. Ejercicio de baja intensidad o deportes acuáticos, así como todo aquello que se practique en entornos frescos. Además, conviene bajar la temperatura cutánea: usar agua termal para refrescar el rostro, aplicar toallas frescas en el cuello y beber mucho líquido son prácticas que ayudan a evitar los brotes.

Así que recuerda, es posible hacer ejercicio si tienes rosácea, pero siempre de intensidad moderada, esparce tu rutina a lo largo del día, nunca hagas más de 30 minutos en una misma sesión y siempre hazlo en los momentos más frescos del día.

Dr. Javier Ruíz Ávila